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El miedo

El miedo
Circe

03-10-2008

Unos lectores que tienen la amabilidad de seguir mis escritos me han pedido que le hable del miedo tan denostado el hoy día. Es verdad que uno crea su realidad con su esfuerzo cotidiano, sus palabras y su línea de conducta, pero interactúa con otrás realidades y fuerzas internas o externas que a veces son o nos parecen ingentes y aparece la señal de aviso el miedo.


Y es natural porque de igual modo que existen emociones que nos informan acerca de lo que tenemos (alegría, gratitud, confianza, etc.) y hay otras que nos informan acerca de algo que nos falta (tristeza, miedo, envidia, culpa, etc.) que son en realidad valiosísimas señales que nos remiten a problemas que estamos experimentando para que podamos encontrar la solución

Por ejemplo, el miedo es la sensación de angustia que nos informa que hay una desproporción entre la amenaza que enfrentamos y los recursos que tenemos para encararla.
Si el peligro que corremos es grande desproporcionado a los recursos con que contamos para enfrentarnos a él, surge; el miedo no es cobardía, ni demostración de ser pusilánimes, el miedo es una luz roja de aviso que nos indica peligro.


Si vemos el miedo como negativo, el miedo comienza a convertirse en un problema que paraliza y hace sufrir. Nos da rabia nos enoja, nos avergüenza y la parte miedosa se agrava.
Lo que necesitamos es aprender a tratar al miedo con la misma eficacia con que tratamos la luz del tablero que nos indique falta de gasoil.
Cuidado la parte miedosa no escuchada y maltratada crece y en algún momento, irrumpe de golpe con todo el miedo acumulado y se produce lo que conocemos como crisis de pánico.

Hay un ejercicio práctico que podemos utilizar y que se usa en varias terapias. Que una parte de uno mismo (la que rechaza al miedo) le hable a otra (La miedosa) y establezcan un dialogo, para eso en general se usa un espejo, parece algo extraño, pero de hecho esa conversación interior existe siempre, aunque no la percibamos con claridad.
Este ejercicio intenta amplificar esas voces y transformar su antagonismo en cooperación.: Cuando hay cooperación, ante cada situación de miedo, se evalúan interiormente los recursos psicológicos que faltan cómo desarrollar dichos recursos. Y cuando tales recursos no se pueden desarrollar, pactar la retirada, que parte del derecho que me asiste de elegir las condiciones más. Como dice el I-Ching: Saber emprender correctamente la retirada no es signo de debilidad sino de fortaleza…
En la medida en que uno se ejercita en el despliegue de estos diálogos interiores, el miedo va recuperando su dignidad original perdida y vuelve a ser la valiosísima señal de alarma que es.

circelabruja@gmail.com

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